Siento que todas las personas son validas,
le comunica el azahar a ceño fruncido.
Y el escarabajo negro redondo y regordete
se para en su afán de llevar su bola de excremento,
el niño lo percibe en sus ojos de aprendiz.
¿Fingirías que me amas como yo amo mi locura que me mantiene viva en los días interminables sin amor? Gris es el cemento que se mueve bajo mis pies desnudos en la huida de cuarenta grados al sol. Solo tengo en la cabeza huir, huir, solo huir porque si no huyo me quemaran las costumbres ancestrales donde no puedo existir. Ámame aunque sea por un segundo, un minuto, un abrazo, dime algo para mi desesperación que brota de la fuente inagotable de locura Vivo gracias a la compasión de letras sin tinta. La soledad me esta secando, pero sigo buscando el amor de mi última fantasía.
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